Coconut Grove es sede del festival de arte más grande de arte y artesanía de todo USA:
Coconut Grove Arts Festival.
De tremendas dimensiones, muchísima gente y muchos expositores...lo de si son artistas o no es otro cantar.
Mereció la pena el paseo por conocer artistas como
Marina Terauds con sus impresiones. Sobre todo me encantó Old Willow (Etching & Aquatint, 28"x33", 50 impresiones)... ¡si ahorro me lo pido!
El trabajo de
Carolyn Reynolds resultó impactante. Cuadros de tonalidades metálicas donde paisajes difuminados y colibríes en pleno vuelo no te dejaban indeferente. Desafortunadamente, el cuadro más pequeño ya alcanzaba los $800...¡otra vez será!
Con un estilo más abstracto,
Suzy Scarborough mostraba una de las instalaciones más ambiciosas del festival: grandes lienzos y tonalidades descendientes.
Con un estilo muy diferente y realmente genuino,
Bruce Holwerda, mostraba movimiento de ideas, de cuerpos, de gestos.
Las témperas al huevo de
Richard W. Toft te dejaban boquiabierta, aunque el detalle del trazo del pincel era muy impactante en persona no se alcanzan a ver en su web.
Otro artista que usaba la témpera al huevo era
Charles Gatewood con un trabajo que realmente recordaba a una versión moderna de Vermeer o Jan Van Eyck: impresionante.
La magia estuvo a cargo de
Mark y Carol Reynolds con sus fantásticos caleidoscopios. Auténticas obras de marquetería y combinaciones originales (conchas de todos los tipos, piedras y cristales de múltiples colores, en ocasiones sumergidas en líquidos de colores) ofrecían imágenes inimaginables, sencillament espectaculares.
Pero la variedad y la calidad era inmensa, apta para todos los gustos. Así que igual encontrabas
pequeños robots de materiales reciclados bastante ingeniosos hay que decir, las
joyas más horrendas que he visto en mucho tiempo, o artistas capaces de hacer trabajos muy
diferentes, artistas hiperrealistas (
Ariel Tejera) que hacen malabares con con sombras, o trabajos con
texturas y curvas sugerentes, o incluso obras con
reflejos metálicos multicolor.
Toda una experiencia que no hay que perderse aunque la entrada cueste $10.